El primer partido con cámara suele acabar igual: unos cientos de fotos, la mitad desenfocadas y el resto demasiado oscuras o demasiado claras. Casi nunca es cosa del equipo. Son unos pocos ajustes que hay que dejar hechos antes del partido, no durante. Esto es por donde empiezo.
Modo: manual con ISO automático
En un partido lo más importante es la velocidad de obturación, así que tiene que ser fija. Lo más cómodo es el modo manual con la velocidad fijada e ISO automático. La cámara ajusta el brillo cuando la jugada pasa de la mitad soleada a la sombra, y tú no tienes que pensar en ello.
Pon un límite superior de ISO que no quieras pasar y ten la compensación de exposición a mano. Con equipaciones blancas o vallas brillantes al fondo la usarás a menudo.
Velocidad de obturación: cuánta hace falta de verdad
- 1/1000 s: carreras, regates, la mayoría de las jugadas,
- 1/1600–1/2000 s: disparos, entradas, remates de cabeza, el portero volando,
- 1/500 s: celebraciones, momentos en la banda, el entrenador, la afición,
- 1/30–1/60 s: barrido intencionado siguiendo al jugador. Un efecto para unas pocas fotos, no para todo el partido.
En un día de sol puedes ir sin problema a 1/2000 s o más. Hay luz de sobra y cada jugada quedará congelada.

ISO: según la hora y el estadio
- día soleado: ISO 100–400,
- nublado o sombra de la grada: ISO 400–1600,
- focos en un estadio grande: ISO 1600–3200,
- focos en categorías inferiores: ISO 3200–6400 o más.
No tengas miedo al ruido. La reducción de ruido moderna de Lightroom hace maravillas, y una foto movida no la salva nada.
Autofoco: continuo y con seguimiento
Para deporte, solo AF continuo, que sigue corrigiendo el enfoque mientras mantienes el botón. El AF simple enfoca una vez y lo deja donde estaba el jugador hace medio segundo.
- Zona de AF: un grupo pequeño de puntos o una zona. Un solo punto es preciso, pero con él es fácil perder al jugador.
- Seguimiento: actívalo, pero que no cambie de sujeto tan rápido. Si no, en un área llena de gente la cámara salta a cualquiera que pase por delante.
- Enfoque con el pulgar: muchos fotógrafos deportivos pasan el autofoco del disparador a un botón trasero. Enfocar y disparar se convierten en dos acciones distintas. Dale unos cuantos partidos y no volverás atrás.

Ráfaga y tarjetas de memoria
Pon la ráfaga más rápida, pero no mantengas el disparador pulsado sin parar. Ráfagas cortas de 3–6 fotos en el momento clave dan más fotos buenas que una ráfaga larga que llena el búfer justo cuando entra el gol.
Usa una tarjeta rápida y lleva otra de repuesto en el bolsillo. En RAW, un partido puede sumar decenas de gigas.
RAW, siempre
El RAW te da margen para corregir exposición, balance de blancos y color. En un partido la luz cambia minuto a minuto, así que ese margen lo necesitarás en una de cada dos fotos. Si tienes que enviar fotos al momento, por ejemplo al club en el descanso, usa RAW + JPEG pequeño. Envías los JPEG desde el móvil y editas los RAW en casa.
Balance de blancos
De día el balance automático suele bastar. Con focos ajústalo a mano, entre 3200 y 4500 K, para que los colores no salten entre fotos. Lo explico mejor en la guía sobre partidos con focos.

Lista antes del pitido inicial
- batería cargada y otra de repuesto en el bolsillo,
- tarjeta vacía y rápida,
- RAW (o RAW + JPEG pequeño),
- modo manual: 1/1000 s e ISO automático con límite,
- AF continuo, grupo pequeño de puntos, seguimiento activado,
- ráfaga más rápida,
- unas fotos de prueba en el calentamiento: enfoque, brillo, colores.
Después, solo el partido. Las mejores fotos llegan cuando dejas de pensar en la cámara y empiezas a leer el juego: quién va a recibir el balón, de dónde saldrá el disparo, quién correrá a celebrarlo con la afición.

Cuando ya tienes las fotos, queda la edición. Si quieres que vaya más rápido, echa un vistazo a mis presets, hechos justo con este tipo de fotos de partidos.